Método Pominola


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Nada

Hace un par de horas que terminé de leer la novela “Nada” de Carmen Laforet (la empecé ayer) y todavía me dura la sensación de… ¿cómo decirlo?

Es imposible decirlo en una sola palabra. Repugnancia. Desasosiego. Estupor. Sorpresa. Inquietud. Opresión. Angustia.

Pero, sobre todo, me pregunto qué clase de mujer debió de ser la autora; qué debió de vivir para haber sido capaz de escribir, a los 22 años, semejante novela.

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