Método Pominola


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Sólo cinco palabras

cinco palabras

Pasó por mi lado sin ni siquiera mirarme, y eso que nos conocemos desde hace varios años. No puede decirse que seamos amigas, pero solemos charlar cuando coincidimos en la puerta del colegio.

Pasó por mi lado como si no me viese, dejando tras de sí una marejada de pensamientos.

¿Qué pasa? ¿Por qué no me ha saludado siquiera? ¿En qué estaría pensando? ¿Le habrán dicho algo de mí? ¿Se habrá molestado por algo? ¿Un chisme, un rumor?

Las horas fueron pasando, pero los pensamientos no cesaban. Terminé agotada y un poco enfadada (conmigo misma, con ella). Sintiéndome bastante tonta, la verdad.

Por la tarde volví a verla, en el parque, sentada en un banco con su cuñada. Al pasar junto a ellas comprendí. Solamente cinco palabras; no necesité escuchar más. Se esfumaron el enfado, el cansancio, los pensamientos estúpidos.

Biopsia… Células alteradas… ¡Tanto miedo!

Cinco palabras y cambió todo. Ya sólo quedó tristeza.

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