Método Pominola


6 comentarios

Tú eres una persona creativa

 

Sí, tú. Te estoy hablando a ti. Eres una persona creativa.

Todas somos creativas, en realidad, sólo que a veces no nos damos cuenta; o pensamos erróneamente en la creatividad como algo relacionado con el talento artístico, o la habilidad para las creaciones manuales.

El diccionario de la Real Academia define la creatividad como la facultad de crear, es decir, la capacidad para producir algo de la nada; pero no habla en ningún momento de arte ni nada similar.

¿Alguna vez te has encontrado con la nevera llena de sobras y has improvisado una cena? Mi suegra prepara lasaña casi con cualquier cosa que te puedas imaginar, inventa platos insospechados para aprovechar los restos que van sobrando en latas o envases, y sin embargo es incapaz de dibujarte una margarita. Dibuja fatal, y para los trabajos artísticos no es muy hábil; pero en el tema de la cocina es altamente creativa.

En el AMPA del colegio de mis hijos hay una madre que es experta en tener ideas. Ideas para financiar las fiestas y las excursiones, ideas para montar cualquier festival en el patio, ideas para todo. No todas son buenas, desde luego, y a veces ni siquiera son viables. Ella no se corta y las va soltando, hasta que salen cosas útiles e incluso brillantes. Pero luego no le mete mano a nada, porque no se le da bien. Ella “sólo” genera las ideas. ¿Dirías que no es una persona creativa, porque es incapaz de pintar una pancarta de cartulina?

La creatividad está en todas nosotras, porque es algo intrínseco del ser humano. No estaríamos donde estamos si nuestros antepasados no hubiesen sido creativos, porque el mero hecho de vivir ya requiere de grandes dosis de creatividad. No te hablo de arte, literatura… No. Te hablo de la vida cotidiana. De preparar la comida. De resolver conflictos en el trabajo, en la familia, en la comunidad de vecinos. De encontrar formas alternativas de hacer las cosas.

La creatividad es parte de tu vida. La necesitas en tu trabajo, en tu casa, en las relaciones personales. La usas continuamente sin ser consciente de ello, y quizá piensas “ojalá yo también fuera creativa”.

Quiero que entiendas que tú eres una persona creativa. Todas lo somos.

 

Te lo voy a explicar de otra forma. Todas nosotras tenemos músculos, ¿verdad? Pero no todas tenemos la misma forma física. ¿Por qué? Principalmente, por los hábitos de dieta y actividad física.

A mí me gusta hablar del “músculo creativo”, y pensar en la creatividad como algo que puede entrenarse. Del mismo modo que no te vas a ir a correr un maratón sin entrenarte antes, no puedes pretender sacar toda tu creatividad de la noche a la mañana.

 

Recuerdo a una compañera de oficina que no era muy dada a las “manualidades”, pero cuando se quedó embarazada decidió pintar ella misma unos cuadritos para la habitación del bebé. Y no eligió algo sencillo, no. Escogió lo que le gustaba (lógico) pero los resultados no fueron los esperados. No puedes levantarte una mañana y “decidir” que vas a pintar cuadros de 3×3 metros, representando escenas bíblicas con pinturas al óleo…

Bueno, en realidad sí puedes, pero es una forma fácil y tonta de frustrarte y sentirte mal. Hay que ir poco a poco. Hay que entrenarse, probar, y sobre todo disfrutar del proceso.

Todo eso es lo que vamos a hacer en El Club Pominola: aprender juntas, probar, experimentar. Divertirnos. Mancharnos las manos, hacer amigas, tener ideas brillantes. Sentirnos ricas y productivas.

Estoy preparando un montón de cosas: ebooks, vídeos, tutoriales, regalitos… Y todo ello para que te des cuenta de que TÚ ERES UNA PERSONA CREATIVA.

 

¡No te quedes fuera! Apúntate ya para no perderte nada.

etiqueta club

Empezamos el 1 de Septiembre. ¡Te espero en tu Club Pominola!

Anuncios


6 comentarios

El final de este camino es el primer paso del siguiente

 

¿Te acuerdas de esto?

 

final del camino

Esta parte del camino, llamada Método Pominola, ha llegado a su fin. Ha sido una etapa corta pero suficiente para cumplir su cometido.

Cuando empecé, en Marzo de 2013, creía saber adónde me dirigía; pero me equivocaba. Acababa de salir de un lugar en tinieblas, y de repente todo era luz. Pero la luz excesiva es tan cegadora como la oscuridad más absoluta, y durante un tiempo anduve a tientas.

 

Ahora, catorce meses después, por fin tengo claro lo que quiero hacer. Y no es seguir con este blog, hablando de mí. Es empezar algo nuevo, distinto, que te ayude a ti.

 

Una de las entradas más leídas de este blog es ésta: Cuando no encajas en ningún sitio. Lo que escribí entonces sigue siendo cierto para mí. Durante toda mi vida he tenido esa sensación de no encajar en ninguna parte, en ningún grupo; y el hecho de que sea una entrada muy leída me hace pensar que no soy la única que se siente así.

Y uniendo estas dos ideas (que quiero ayudarte y que no encajo en ninguna parte) se me encendió la bombilla. Y pensé: “¿No encajo en ningún sitio? Pues me hago un sitio a mi medida.”

Y después de darle vueltas y más vueltas, el proyecto fue tomando forma. Le quedan unos meses de gestación todavía (las criaturas llevan su tiempo, ya sabes) pero ya puedo decir que nacerá el 1 de Septiembre y se llamará…

 

EL CLUB POMINOLA

 

 

Y no es porque yo sea la madre de la criatura, pero VA A SER UN LUGAR MUY ESPECIAL, LLENO DE INSPIRACIÓN Y DE COSAS BONITAS. Un lugar para aprender, para crear y, sobre todo, para que no te sientas sola nunca más.

 

Así que, si quieres pertenecer al Club más creativo y chulo de la blogosfera, no te lo pienses más:

 

 CLIC AQUÍ PARA UNIRTE —->          ¡Quiero unirme al Club Pominola!

Apúntate ya para no perderte NADA. ¡Te prometo que te va a gustar!


1 comentario

Escritura creativa: tercer ejercicio

Aquí estoy con el tercer ejercicio. Si no sabes cómo funciona el taller, lee aquí. Tienes los ejercicios anteriores aquí y aquí.

 

Hace algún tiempo leí una entrevista que le hicieron a Kate Morton cuando estuvo en España para promocionar uno de sus libros (la puedes leer aquí).

 

La parte que a mí me interesa es ésta:

“En el bolso lleva una libreta muy grande, tamaño folio, cargado de notas con una letra redonda y grande de aire adolescente. “Son las notas de mi próxima novela. Lo anoto todo; estos días apunto lo que veo y pienso, como que uno de mis personajes tiene que haber pasado por Barcelona; anoto que he visto un gato en el balcón; una persiana cerrada de una casa cerrada…”

 

A veces las imágenes inspiran historias, y eso es lo que te propongo hoy como ejercicio. Te voy a mostrar imágenes con algunas indicaciones para escribir un relato. ¿Preparada? Empezamos.

 

Escena 1

playa2

Empieza tu historia así:

“Justo donde la arena se convertía en bosquecillo, fue donde lo encontramos. Era un objeto tan extraño que ninguno de nosotros supimos identificarlo, y se lo llevamos al abuelo de Julia. Cuando el hombre lo vio…”

Escena 2

patio

“En las tardes de verano le gustaba sentarse en el viejo banco azul, junto a sus plantas, y recordar el pasado. Intentar descifrar porqué tuvo que ocurrir aquello, pese a lo mucho que se esforzó por evitarlo… “

 

Escena 3

balcones

“Desde mi balcón, que estaba justo frente al suyo, podía verla cada mañana cuando preparaba el café en la cocina. Me miraba, sonreíamos, y a veces yo hacía un gesto vago con la mano. Un gesto que era más para mí que para ella, que ya se había vuelto hacia el salón con la taza en la mano.”

 

Escena 4

playa1

“Estaba segura de haberlo visto: la cortina de la cabaña se había movido un poco. Tenía que contárselo enseguida a Andrea, para que viniera a comprobarlo por sí misma. ¿Podría realmente ser Nora, después de tantos años, escondida en aquella cabaña? La cabeza le daba vueltas, quizás a causa del calor sofocante…”

 

Escena 5

calle

“Siempre odié aquella calle. El empedrado, las paredes sucias cubiertas de hierba y humedad, los postigos azules de pintura descascarillada. Soñaba cada instante con el momento en que podría salir de allí, escaparme del tedio y de la suciedad. Cómo saber entonces que aquel sería el único hogar que iba a conocer en toda mi vida…”

 

 

Te recuerdo que puedes escribir cada ejercicio todas las veces que quieras, así que las posibilidades son infinitas. Hoy no puedo entretenerme demasiado, porque estoy ocupada con la creación de mi nuevo proyecto  🙂

Que disfrutes de tu escritura creativa.

 

** Las imágenes de las cabañas de la playa son tarjetas de IKEA, y las otras dos las recorté de la revista Elle, pero no puedo decirte de qué número porque lo ignoro.


1 comentario

Escritura creativa: segundo ejercicio.

Bienvenida al segundo ejercicio de escritura creativa. Si no sabes de qué se trata, puedes leerlo aquí. Si te perdiste el primer ejercicio, lo tienes aquí.

 

Hoy vamos a trabajar con Hortensia Prims, que es una señora de unos cincuenta años. Es miope, viste un poco extravagante y tiene dieciséis cotorras que revolotean libremente por toda la casa.

 

  •  Describe a Hortensia: su pelo, su voz, su ropa, su forma de hablar y de moverse.
  • Describe el salón de su casa: dimensiones, muebles (cantidad, estilo, estado de conservación), textiles (cojines, cortinas, tapicerías, manteles, alfombras), adornos (cuadros, relojes de pared, jarrones)…
  • Escribe una pequeña escena (10-12 líneas) donde aparezcan los siguientes objetos: colgante de oro, sombrero adornado con plumas de marabú, mapa de la India, lupa.
  •  Escribe una pequeña narración que comience así: “Removió distraídamente el té con la cucharilla de latón, sin darse cuenta de que se había quedado frío; tan frío como su corazón. Él iba a venir de verdad a verla, llegaría en unos minutos, y no podía sentir más que indiferencia y hastío.”
  •  No te he dicho todavía que Hortensia no soporta los espejos; por eso, en su casa no hay ninguno. Escribe una explicación para ese hecho.
  •  Las mejores amigas de Hortensia se llaman Petunia y Margarita (en el colegio siempre se reían de ellas cuando iban juntas, por eso se veían a escondidas). Escribe un diálogo entre Petunia y Margarita, en el que comenten la última extravagancia de Hortensia.
  •  Escribe historias cortas que contengan esta información:

–  Hortensia recibe una carta de su antiguo prometido, revelándole un secreto increíble.

–  Una de las cotorras se traga una joya barata pero con gran valor sentimental.

–  El reloj de pared esconde un trozo de papel misterioso.

 

Mira atentamente esta foto y escribe una escena en la que aparezcan estos objetos:

 

Hortensia Prims

 

Aquí acaban tus deberes para la próxima semana 🙂

 

***************

 

Ahora me toca escribir a mí, y te quiero hablar de los libros que marcaron mi “juventud” (entre comillas, porque soy muy jovencita todavía 😛 ).

Esta semana he estado en la biblioteca del barrio para buscarle algunos libros a mi hija, y he tardado unos 20 minutos en escogerlos. Es impresionante la cantidad de libros para niños que hay, y eso que en la biblioteca sólo tienen una mínima parte de los que se publican. Libros de hadas (varias colecciones distintas),  de princesas que van a una escuela de no-sé-qué, de niñas detectives, aventureras, cantantes, y un larguísimo etcétera. Aparte de libros “asexuados”, de piratas, casas en un árbol, Gerónimo Stilton, clubes secretos, pandillas con perro y muchísimos más.

Cuando yo tenía 8 años, la edad de mi hija, apenas había libros para niños (quitando los clásicos como Mujercitas, Tom Sawyer y ese tipo). En mi casa, desde luego, no teníamos ninguno. Mi padre siempre ha tenido cantidades ingentes de libros (varias veces ha tenido que recurrir a librerías “de viejo”, donde compran bibliotecas completas de segunda mano), pero nada para niños. Sólo la biblia de Bruguera y los tebeos de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape y el Botones Sacarino. Aprendí más historia sagrada con aquella biblia en cómic que en mis diez años de colegio de monjas, que ya es decir.

Como ya me la sabía de memoria y estaba aburrida de los tebeos, me metí en la habitación de mi hermano mayor y le cogí uno de sus libros. Mi madre casi se muere de la impresión cuando me vio leyendo aquello (esto), y le exigió a mi padre que me comprara libros adecuados para mi edad. Justo entonces salió una colección de libros infantiles y juveniles, por entregas mensuales creo, y me compraron la primera. Venían Momo de Michael Ende y El paquete parlante de Gerald Durrell.

 

No recuerdo haber empezado a elegir mis propios libros hasta que cumplí 12 años y pasé a la zona de “las mayores” en el colegio, donde había una biblioteca;estaba compuesta principalmente de libros de texto y enciclopedias, pero justo a la entrada había un mueble pequeño, con dos puertas de cristales que se cerraban con llave, donde guardaban los libros que se podían sacar en préstamo. Era prácticamente una alacena, de color pino, y una monja llamada Carmen se acercaba dos tardes por semana por si alguien quería llevarse algún libro. No recuerdo haber visto nunca a nadie allí: sólo yo. En esa época me leí todo el Barco de Vapor (bueno, todos los que tenían en el colegio), la colección Gran Angular, muchos de Jordi Sierra i Fabra (como éste)…

 

Y en el último curso del colegio, por un milagro divino, nos obligaron a todas las alumnas a solicitar el carné de la biblioteca pública. Nunca lo agradeceré bastante (todavía lo tengo guardado, y tiene más de 25 años). Mi relación de amor con la biblioteca ya la he contado otras veces, así que me la salto y voy directamente al siguiente gran hito en mi historia lectora: los libritos de regalo que empezaron a venir con los periódicos.

 

En 1990, cuando tenía 16 años, empezó a publicarse el periódico El Sol. Regalaba cada día un librito, más bien un cuadernillo, de papel malísimo y encuadernación espantosa. Un horror (aquí puedes ver algunos) que me salvó el verano. Conocí a montones de autores que de otra manera no hubiera sabido ni que existían, y hoy te quiero recomendar algunos de los cuentos:

 

– La caída de la Casa Usher, de Edgar Allan Poe – lo puedes leer aquí.

– El hombre de arena, de E.T.A. Hoffmann – aquí.

– La cabellera, de Guy de Maupassant, aquí.

 

Nada más por hoy (creo que me he pasado un poco). Espero que disfrutes de tus ejercicios de escritura. Vuelvo la semana que viene con más, pásalo bien.

 

** Acabo de ver que Jordi Sierra i Fabra tiene en su web un apartado llamado “Lee gratis“; por si quieres echar un vistazo.