Método Pominola

Vivir con miedo

2 comentarios

la maraña

La llamaré Julia, aunque no es su nombre real. El nombre es lo de menos.

Julia está pasando una mala racha que ya se alarga demasiado. No se ha dado cuenta todavía, pero los acontecimientos y los pequeños problemas diarios la han ido desgastando poco a poco. Y cuando le pregunto cómo lo lleva, me dice:

“Bien, no estoy mal. Lo voy soportando. Ahora me pasa una cosa, una tontería, es una chorrada y sé que se me pasará… Es que no quiero salir a la calle. Cuando pienso en salir me entra algo así como… no sé decirte… que no me apetece, vaya. Voy al trabajo y a la compra porque no tengo más remedio, pero en cuanto llego a casa me encierro y ya no quiero moverme. Fíjate que se me ha roto la suela de un zapato y no quiero – no puedo – llevarlo a que lo arreglen. Le he puesto un trocito de cartón por dentro y un chorro de pegamento, porque son mis zapatos de trabajo y los necesito. Sé que tengo que llevarlos a que les pongan suelas nuevas, pero es que NO QUIERO SALIR a la calle. Qué tontería, ¿verdad? Ya sé que se me pasará, es una racha nada más. La otra tarde, cuando volvía del trabajo, vi una cosa en un escaparate que me encantó. No lo necesito, en realidad, pero no es caro y pensé que podría servirme para animarme un poco. Últimamente todo parece salir mal, ya sabes.

Cada día me digo que iré a la tienda antes del cierre, para comprarlo. Pero luego pienso que no lo necesito, que es un capricho, que es malgastar el dinero… porque NO QUIERO SALIR a la calle. No puedo. Me da angustia, o qué sé yo. Lo pienso y me siento mal, me entran nervios. Lo pospongo y busco excusas.

Se ha puesto a llover y me entra agua por la suela del zapato, así que me paso el día en el trabajo con el pie mojado. Es una sensación desagradable, pero lo peor es saber que podría haberlos llevado a arreglar hace diez días.”

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Autor: Conchi

Eternamente enredada en ideas y palabras. En búsqueda permanente de mí misma.

2 pensamientos en “Vivir con miedo

  1. Me encanta leerte. A veces siento que me desgarro por la identificación al leer tus historias. Otras, me lleno e esperanzas y creo que es posible ver la luz al final del túnel. Ojalá siempre sigas apostando a este modo de reconstruirte porque estoy segura de que con tu (re) construcción generás la (re)construcción de muchas otras. Gracias por eso y felicitaciones por cada uno de tus proyectos: los postergados, los proyectados, los concretados. .

Y tú, ¿qué opinas?

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