Método Pominola

Dentro del laberinto

3 comentarios

blancura

Sigo luchando a brazo partido contra mí misma para terminar el “Cómo se hizo el reto de los 122 días”. No sé porqué, pero en algún punto me he quedado atascada y no consigo avanzar; y no es que esté inmóvil, no. Llevo varios días dando vueltas como una rata dentro de un laberinto. Hay muchos trozos de queso, y quiero quedármelos todos. Así que avanzo un poco hacia uno de los trozos, y luego cambio de opinión y retrocedo y me voy a por otro.

Conclusión: un gran cansancio mental y ninguna tarea terminada. Mal humor. Irritabilidad.

Me levanto el lunes por la mañana pensando que la semana empieza fatal. Nublado, frío, sesión intensiva de gimnasio. Un drama, vaya. Y justo entonces, se oye una sirena y pasa a mi lado una ambulancia a toda velocidad. Se me quitan todas las tonterías de un golpe: el pasajero de la ambulancia sí ha empezado mal la semana. Yo sólo soy una pobre tonta que le da demasiadas vueltas a las cosas.

Luego, ya por la tarde, este cielo maravilloso.

cielo

Me acuesto deseando dormirme pronto, para que la cabeza deje de enredar; pero mientras espero a que venga el sueño, llega. LA IDEA.

Llega como una tromba, y aunque decido aparcarla hasta el día siguiente, ella no está dispuesta a esperar hasta entonces. Es Gertrudis Cooper, del Bledchen Bazar. Y me maravilla darme cuenta de cómo las piezas van encajando poco a poco, formando un todo completo en el que me voy reconociendo. El Bledchen Bazar fue una idea vaga que en ningún momento llegó a tomar forma definida; y aunque yo la creía estéril y sin futuro, ahora veo que era una pista. Un trocito de mí asomándose tímidamente al mundo.

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Autor: Conchi

Eternamente enredada en ideas y palabras. En búsqueda permanente de mí misma.

3 pensamientos en “Dentro del laberinto

  1. Es impresionante cómo escribís. ¡Ánimo! La foto de las flores blancas es inspiradora, pero además proyecta el futuro promisorio de los frutos del verano.

  2. Sé que estás intentando averiguar con qué palo quedarte de todos los que tocas (ambas seguimos a Deb y me leo los comentarios, a veces también comento). Te entiendo porque a mi también me interesan mil cosas y no acabo de centrarme en ninguna.
    Pero tengo que decirte que me encanta, me encanta cómo escribes. Ya te lo he dicho otras veces. Me gustaría seguir leyéndote. No soy una experta para nada, pero leer es una de las cosas que más me gusta y lo he hecho toda mi vida. Y me gusta mucho leerte a ti, sería una pena que en lo que decidas enfocar tus energías no incluyera este talento tuyo.
    Gracias por seguir ahí. Seguro que no es fácil y, aun así, tú lo estás haciendo.
    Y gracias por descubrirnos a Gertrudis Cooper, yo no tenía el placer….creo que estaría bien seguir conociendo su historia.
    Un abrazo

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