Método Pominola

Reto de los 122 días: Día 101

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Construyó un pequeño mundo a su medida, cómodo y seguro, y lo cubrió con una campana de cristal.

Allí vivió durante años, muchos años, sin sufrir el menor contratiempo. Nunca tuvo un fracaso, porque jamás intentó nada. Nadie la traicionó, hirió ni decepcionó; porque en su campana no entraba persona alguna.

Su vida entera fue tranquila y apacible, sin altibajos ni sobresaltos. Y cuando llegó al final de su camino, pensó que sería buena idea salir de la campana para ver un poco de mundo. Temía morir sin haber vivido.

Golpeó el cristal con todas sus fuerzas. Una, dos, cientos de veces. El vidrio se había endurecido con el paso de los años y ella no tenía apenas fuerza; su vida había sido tan suave y relajada …

Por fin alguien pasó cerca de la campana, y la encontró muerta sobre la hierba. Tenía las manos destrozadas y cubiertas de sangre. La campana se veía intacta: su refugio convertido en prisión. Una tumba.

la campana de cristal

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Autor: Conchi

Eternamente enredada en ideas y palabras. En búsqueda permanente de mí misma.

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