Método Pominola

Conocerte mejor: hora de salir de casa

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salir de casa

Si tienes suerte, ya habrás reunido un montón de fotos y papeles viejos. El tamaño del montón será mayor o menor, según distintos factores. No te frustres si es pequeño; es algo que ya no tiene remedio, así que no vale la pena pensar en ello. Enfócate en lo que puedas controlar.

A partir de ahora, tendrás que buscar e investigar fuera del ámbito familiar: en los archivos, en libros, en internet. Al principio te parecerá una tarea difícil y espinosa, pero en poco tiempo te habrás convertido en un experto, te lo aseguro.

 

Consideraciones previas

En primer lugar, hay que perder el miedo (o el pudor) a pedir cosas (certificados, documentos, información en general). Te vas a encontrar con todo tipo de gente: más y menos colaboradores, rápidos y lentos en las gestiones, despreocupados o concienzudos. Esto tampoco lo puedes cambiar totalmente, pero sí influye mucho la actitud con la que te presentes. En genealogía, como en todos los ámbitos de la vida, la buena educación es fundamental.

No te presentes en los sitios (archivos, bibliotecas, ayuntamientos) exigiendo ni ordenando. Si bien es cierto que tienes derecho a acceder a determinados documentos, esto no significa que todo el personal del lugar deba ponerse a tu disposición para localizar el testamento de la tía tatarabuela Nicolasa. Si eres amable, educado y paciente, obtendrás mejores resultados.

Una buena costumbre es llamar por teléfono o enviar un correo electrónico antes de ir, no vaya a ser que te encuentres con que el archivo está cerrado porque tienen una plaga de escarabajos peloteros y están fumigando. No te fíes de los horarios de apertura que encuentres en las páginas web, porque no es raro que estén desactualizados. Hay archivos que cierran durante meses porque el organismo que los mantiene no dispone de fondos para mantenerlos abiertos. Por eso, si el archivo que te interesa está abierto, más vale que vayas ahora y no en tus vacaciones de verano. En verano abrirán sólo medio día, o puede que ya esté cerrado “hasta nuevo aviso”.

Material que debes llevar al archivo

Lo primero, básico y elemental, un cuaderno y unos cuantos bolis. Por favor, nada de folios ni papeles sueltos. En algunos lugares no te dejan usar bolígrafos, como precaución para que no se dañe ningún documento. Es buena idea llevar lápices negros, de aquellos que usabas en el colegio, por si acaso.

Deberás llevar una lista de los documentos o informaciones que piensas buscar. Para elaborar esta lista es muy útil que te busques una guía o inventario del archivo en cuestión. Es mucho más rápido y sencillo, y por tanto más eficaz, llegar con la signatura del documento y pedírselo al archivero. Imagínate que llegas sin nada, y le dices:

Hola, buenos días, me llamo Federica y estoy investigando la historia de mi familia, originaria de Membrillos Dulces, provincia de Albacete. Mi tatarabuela Flori siempre decía que su hermana Nicolasa había hecho un testamento para vengarse de sus hijos por dejarla sola cuando se murió su marido, que era veterinario, ¿sabe usted? Estoy buscando el testamento, que creo que lo hizo en un pueblo vecino, no sé cuál, en el año… bueno, no sé, hace mucho. ¿Tiene un ordenador o algo donde pueda teclear “Nicolasa” a ver qué sale?”

Esto se reduce a una sola cosa: llevar los deberes hechos de casa.

Luego está el tema de las copias/fotocopias. En cada sitio es distinto, de modo que lo mejor es que te lleves la cámara de fotos. Pides permiso, y si te lo dan, te pones a fotografiar como un loco. Yo suelo hacer dos fotos de cada página, por si sale borrosa o me corta un poco de algún lado.

Si son páginas de un libro o un legajo, acuérdate de fotografiar la portada para saber luego de dónde han salido las imágenes.

Y por supuesto, tarjetas extra de memoria, cargador para la cámara, pilas y todo eso. Ten en cuenta que, si tienes suerte, podrás hacer varios cientos de fotos.

A veces no habrá suerte (demasiadas veces), pero eso no significa una pérdida de tiempo. Debes anotar también escrupulosamente los lugares en los que buscaste y no encontraste nada. Dentro de 10 años te ahorrarás mucho tiempo, créeme.

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Autor: Conchi

Eternamente enredada en ideas y palabras. En búsqueda permanente de mí misma.

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