Método Pominola

Vivir sin objetivo

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jessica fletcher

Soy fan absoluta de Jessica Fletcher desde hace años. Por una parte, por motivos sentimentales (los primeros años veía los episodios con mi madre y mi hermana, comentándolos e intentando resolver los crímenes).

Por otro lado, me encanta el personaje por algunos de los rasgos de su personalidad. Por ejemplo, es asertiva; no tiene miedo de decir que algo no le gusta o no le parece bien. Con educación pero con firmeza.

Además es positiva, entusiasta, trabajadora… El caso es que tengo todos los episodios en DVD, y en uno de los últimos discos se incluyen algunos extras. Entre ellos hay una entrevista con Angela Lansbury, la actriz que interpreta a Jessica, y le preguntan acerca de la evolución de la serie y del personaje durante los 12 años que duró. Tuvo muchísimo éxito y la veían millones de espectadores, muchos de ellos personas de la tercera edad que vivían en residencias de ancianos.

Angela explica que habló con los responsables de la serie y les dijo algo así como: “Jessica no puede seguir como una paleta de pueblo montando en bici, haciendo tartas de manzana  y vistiendo jerséis enormes de lana. No podemos enviar ese mensaje a las personas mayores que ven la serie. Tienen que darse cuenta de que pueden hacer muchas más cosas”.

Y a partir de entonces fue cuando Jessica empezó a pasar temporadas en un apartamento en Nueva York, a asistir a fiestas y a cócteles, a frecuentar el teatro, a impartir clases en la universidad.

Últimamente me doy cuenta del peligro de vivir sin objetivos, sobre todo cuando te haces mayor. Mi madre (y muchas mujeres de su edad) consagraron su vida entera a ocuparse de la casa y de los hijos; y cuando los hijos se van de casa (por tarde que sea) se quedan sin nada que hacer.

Mi tía Irene tiene más de 80 años y asiste a clases de alfabetización. Nació en el campo y apenas fue al colegio; luego se casó, tuvo dos hijos y empezó a vivir la vida a través de ellos. Los estudios, la búsqueda de empleo, el matrimonio, los niños…  Cuando se quedó viuda, podría haberse quedado en casa viendo la televisión; pero en lugar de eso, se inscribió al curso de alfabetización. Su hermana Manuela opina que es una tontería y una pérdida de tiempo, pues con esa edad es evidente que no va a aprender álgebra, por decir algo. Pero mientras Manuela dice no tener ganas de vivir y  que no le queda nada por lo que levantarse por las mañanas, Irene resuelve afanosamente sus sumas en el cuaderno de cuadros que le compró su hijo.

Manuela se acuesta pensando que mañana sería un día más, igual al anterior y al posterior. Irene se duerme  ilusionada pensando que quizá mañana sea el día en que hará el dictado sin cometer una sola falta. ¿A ti te parece que es una tontería?

 

 

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Autor: Conchi

Eternamente enredada en ideas y palabras. En búsqueda permanente de mí misma.

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