Método Pominola

Mirando la luna

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mirando la luna

Durante los últimos años, he perdido demasiado tiempo mirando la luna. No en sentido literal; quiero decir que he perdido demasiado tiempo mirando lo que hacían y conseguían los demás.

En mis momentos más bajos, miraba a los demás en busca de inspiración; deseando encontrar algo que me arrancara de mi parálisis, un chispazo que me hiciera reaccionar. Pero cuanto más miraba, más me hundía en el fango.

Luego seguí mirando para regodearme en mi propia “desgracia”. Miraba para confirmar que, efectivamente, todos hacían cosas (interesantes, útiles, atractivas) excepto yo.

Recuerdo una noche en que me sentía especialmente mal, y me dio por buscar en google los nombres de mis antiguos compañeros de instituto. Muchos no aparecían. Pero la encontré a ella.

Ella, llamémosla Susana, era la chica más popular del instituto. No digo popular en plan peli americana, de niña mona con pompones del equipo de animadoras. No. Popular de verdad.

Susana era de ese tipo de personas que gusta a los padres, a los profesores y a los alumnos, tanto chicas como chicos. Era alegre, simpática, generosa. Era la primera de su clase, pero nadie la llamaba empollona; porque tenía demasiados intereses para pasarse la vida encerrada estudiando.

Hacía teatro, practicaba varios deportes y colaboraba en un programa de ayuda a niños de zonas marginales. No sé cómo era su cara de enfado, porque jamás la vi; sonreía siempre.

Encontré su nombre en google, y también varias fotos (todas sonrientes). Tiene un blog, colabora con distintas asociaciones, ha publicado varios libros, imparte talleres por todo el país y sigue trabajando con niños con problemas.

Mirando las fotos me di cuenta de que no era tan distinta de mí. Era una mujer normal, madre de varios niños pequeños, que había decidido hacer cosas desde que era muy joven. Y las hacía, sin más.

 

Esta historia no tiene moraleja. Quisiera poder decir que descubrí qué era lo que hace a Susana tan especial, tan atractiva para todos. Pero no creo que ni ella misma lo sepa, y seguro que tampoco le importa. Susana es la luna, y los demás tan solo la miramos. ¿Qué le importa a la luna si alguien la mira?

 

 

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Autor: Conchi

Eternamente enredada en ideas y palabras. En búsqueda permanente de mí misma.

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